Pa los que saben inglés “karma is a bitch” y para los que hablan puro spanish “El Karma es una perra”, con este título iniciamos este escrito y te comento que lo elegí porque es una frase popular, además de que hoy obviamente hablaremos del KARMA. Siéndote honesta, no sé si el karma realmente existe o al menos si lo que significa aplica en el mundo a rajatabla, se dice que todo aquello que hacemos en esta vida da sus frutos, las buenas acciones dan lo bueno y las malas lo malo pero he conocido gente que se me hace terrible y aún así parece que les va bien en la vida y a personas divinas a las que a veces pareciera la vida las considerara gladiadores porque les pone unas pruebas que a mi parecer son durísimas. En todo caso, karma o no, te cuento una anécdota sobre algo que me sucedió no hace mucho pero primero un poco de contexto: cuando era estudiante de psicología y tuve mis prácticas profesionales, viví acoso laboral por parte de las directivas y algunos docentes de la institución donde laboraba, a esto tienes que sumarle que hubo un par de compañeros de estudio que colaboraron en ello, hablaban a mis espaldas, creaban chismes y ponían en duda mi capacidad como terapeuta. La pasé muy mal varias veces y mi único par de lugares seguros en este sitio fueron mis pacientes porque podía ser auténtica y poner en práctica todo lo que sabía y un par de docentes que me respaldaron. Afortunadamente logré sortearme esta dificultad y obtener mi título pero siempre tuve el sin sabor de lo vivido y la no reparación por los hechos que me lesionaron y dejaron secuelas emocionales que poco a poco tuve que aprender a atravesar. A esto súmale que quienes principalmente ocasionaron estos daños aún laboran en esta institución así que imagínate mi sensación de injusticia.
Hasta acá, parece que mi anécdota viene con desesperanza pero, me alegra contarte que algunas cosas me sucedieron no hace mucho mientras estaba en proceso de selección para incorporar un nuevo terapeuta a mi equipo de psicólogos. Para mi sorpresa, muchas de las hojas de vida que mi equipo y yo recibimos al email de Enlazados eran de personas que habían estudiado conmigo y habían sido parte del acoso laboral que viví, imagínate cómo me sentí!! Fue una mezcla de emociones y recuerdos activados, por un lado satisfacción porque KARMA IS A BITCH; pero por el otro fue tener en frente una realidad diferente y reparadora: ya no estaba a merced de estas personas, de lo que dijeran o hicieran, ya no podían hacerme daño, de hecho, ahora era yo quien se sentía en control de decidir si los quería cerca y decidí en ese momento que en mi empresa no estarían. No fueron entrevistados ni contactados y esta fue la forma en que para mí se hizo justicia con la estudiante de 20 años que no pudo hacer mucho para defenderse.
Te cuento esta historia porque la sensación de ser reparados, no siempre llega en el envase que creemos. Siempre pensé que estas personas estaban alcanzando sus metas y sus sueños, y aunque estoy segura han alcanzado mucho de esto – o un poco – ahora entiendo que los pasos que damos en el camino, cuentan mucho para nosotros mismos pero también en exceso para quienes nos rodean. Tal vez estas personas nunca contaron con que un día yo tendría una empresa y sería la jefe, tampoco creo que se hayan imaginado que yo un día daría empleo a otros psicólogos. Ni yo misma imaginé que un día tendría esto y lo lejos que iría.
De esta experiencia, me llevé que la vida sí da muchas vueltas y que es necesario vivirla conectándonos con nuestro presente, con el entendimiento de que lo que hacemos siembra un camino llamado futuro (y en el futuro muchas consecuencias llegan por lo decidido en el hoy). Te digo de corazón, que la justicia y la reparación es algo que todos merecemos y que de una u otra forma, necesitamos buscarlas, crearlas e incorporarlas a la vida.
Ah! Y no te olvides de ser tú también un lugar justo y reparador para los que te rodeamos.
Con cariño, Nata

